Que la ternura y la esperanza de la Navidad llene vuestros corazones de amor, paz, alegría y felicidad. ¡Feliz Navidad!

martes, 18 de noviembre de 2014

littledog

Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

Mes 01: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Mes 02: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, ycon sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

Mes 04: He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay variosniños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muyinquietos, ellos me cogen la cola y yo les muerdo jugando.

Mes 05: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí"adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!

Mes 06: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me sientotan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere yme consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan.El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como misantepasados los lobos, cuando esconden la comida. nunca meeducan. Ha de estar bien todo lo que hago.

Mes 12: Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen quecrecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.

Mes 13: Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yonunca cojo sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulasse han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Despuésdel susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol.Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. Noentiendo nada de lo que pasa.

Mes 15: Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo,mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambrey sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.

Mes 16: Hoy me bajaron de la azotea. Seguramente mi familia meperdonó y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Mi raboparecía que iba a salir desorbitado. Encima de eso, me van a llevarcon ellos de paseo. Nos dirigimos hacia la carretera y de repentese pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo queharíamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron lapuerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" Se olvidan de mí. Corrídetrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía aldarme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: mehabían olvidado.

Mes 17: He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa.Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazónque me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco conmi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de haber perdido.

Mes 18: El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños yjóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos,riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejorpuntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entoncesya no veo con él.

Mes 19: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecíanmás de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí miojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendoecharme en una pequeña sombra.

Mes 20: Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle pordonde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo estaba en un lugarseguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada desatisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal decentrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera.El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.

Mes 21: Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer.Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal;quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se estácayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No teacerques" Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña mehizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar."Pobre perrito, mira como te han dejado", decía...junto a ellavenía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo sientoseñora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje desufrir." A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió.Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara adescansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí parasiempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería. 


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